lunes, 2 de mayo de 2011

Sobre vestimenta...

Cuando se trata de vestuario muchas veces el objetivo al escoger las piezas es hacerse resaltar del resto. Y es que las motivaciones tras el vestuario son muchas: Ser considerado como parte de una categoría o grupo social, reflejar los gustos e intereses, informar a otros sobre nuestra profesión y para contarle al mundo sobre quiénes creemos ser.

Y así como hay una variedad infinita de razones y motivos ocultos tras las telas, texturas y prendas de vestir, así también hay una gran variedad de estilos asociados a sus respectivas connotaciones: De lo hippie a lo casual, de lo ultramoderno a lo vintage, de lo gótico a lo romático, de lo incómodo a lo cómodo.

En mi caso, puedo decir que me gusta la ropa que tenga un toque étnico porque creo que es maravilloso hacer gala de nuestros orígenes y no ocultarlos. Aunado a esto, estoy completamente a favor de la causa indigenista, por lo que no encuentro nada de bochornoso en vestir con ropa propia de estos valerosos pueblos, así como rescatar para nuestro vestuario diario el colorido de su cultura y la calidez y comodidad de materiales como la manta y las fibras naturales.

Por otro lado, me encantaría que mi ropa dijera mucho de mí. De mi apego nostálgico por la naturaleza, a pesar de vivir en esta selva de concreto; de mi gusto por la literatura; de mi afición por el color; de mi estilo conservador que a veces anhela una pizca de extroversión.

¿Por qué será que no me visto como me encantaría hacerlo? No lo sé. De lo que sí estoy segura es que cada día encuentro en Internet, más y más ejemplos de la ropa que me encantaría vestir para contarle al mundo quién soy o, por lo menos, quién pretendo ser.


Y bueno, una de esas tiendas que ofrecen la ropa que con gusto luciría los veinticuatro días del año es "Maryink", la cual ofrece ropa pintada a mano, como la que les presento a continuación:



































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