martes, 20 de diciembre de 2011

Película "El pequeño traidor"

¡¡¡Estoy muy feliz!!! El fin de semana pasado realicé una de las actividades que más me gustan: Fui a comprar películas. Como siempre, me decanto por las películas extranjeras o alternativas, por aquellas que tratan de temas históricos o son dramáticas.

Al comprar las películas, casi nunca sé de qué tratan (eso me suele pasar bastante con las películas extranjeras), de tal manera que a veces recibo gratas sorpresas o amargas decepciones.
Bueno, en esta última compra de películas, por el momento y tomando en cuenta solo las películas que he logrado ver, he recibido solo excelentes sorpresas. Una de esas joyas cinematográficas que estoy muy contenta de haber incluido en mi colección, es "El Pequeño Traidor", co-protagonizada por el magistral Alfred Molina (el actor que interpretó a Diego Rivera en "Frida").

"El pequeño traidor" es la enternecedora historia (basada en un libro del afamadísimo Amos Oz) de un soldado británico y un niño israelí que se conocen en la recién fundada nación de Israel. En medio de los conflictos internacionales por los asentamientos judíos y la presencia británica en estos, el precoz Proffy (el niño) y el bondadoso y bonachón Teniente Dunlop se hacen buenos amigos, dejando a un lado las diferencias que los separan.




Todas las tardes, Proffy y el Capitán Dunlop se reúnen para conversar. El niño enseña yidish al adulto, el adulto enseña inglés al niño. Dunlop le habla a Proffy sobre su novia, y Proffy le cuenta sobre la vecina de la que cree estar enamorado. Hablan de yidish, del amor, de las chicas, de la Biblia, de la religión...Para Proffy, el Capitán Dunlop es más cercano que su propio padre.





Pero en la vida real, esas historias difícilmente son posibles. Proffy es acusado de traidor por sus amigos de la escuela, con lo que es sometido al repudio y vigilancia de sus vecinos judíos, quienes creen que ha sido informante del bando enemigo. Por su parte, el Teniente Dunlop culmina su misión y es enviado de regreso a su patria. Alejados por los padres del niño, así como por la comunidad, ninguno de los dos tiene la oportunidad de despedirse. Sin embargo, la vida (muchos años después) les tiene deparada una grata sorpresa.


Sin duda, esta es de las películas que marcan un antes y un después. Es de esas películas que se quedan retenidas en la memoria, de las que enseñan, de las que hacen recobrar la esperanza y, por supuesto, de las que hacen llorar. Esta es una película para recordar que son más cosas las que unen que las que nos separan, que no hay porqué categorizar con etiquetas como "amigo" y "enemigo".