domingo, 25 de marzo de 2012

Porque los lecto-adictos no tenemos cura...

Se alerta a todos los lecto-adictos: Si no controlan su obsesión, terminarán más pobres que su generación anterior. Es decir, terminarán más pobres que sus padres. Y es que cuando uno se da cuenta de la gran cantidad de libros que serían capaces de mantenenerlo bien sentado en el sillón, aferrado a sus historias, uno se da cuenta de que si cediera a su compulsión lectora, rápidamente se le acabara el sueldo y apenas (quizás) se quedara con dinero suficiente solo para la comida.

Así que para los lecto-adictos a veces lo mejor es solo entrar a las librerías a mirar o "vitrinear" (así le decimos en nuestro país a "la acción de mirar fijamente a las vitrinas de los establecimientos, ansiando comprar los artículos mientras no se tiene ni cinco centavos en la bolsas"), leer ávidamente los blogs sobre literatura (a la vez que se envidia ferozmente a los blogueros que no sé de dónde sacan el dinero suficiente para darse todos sus antojos literarios), visitar los sitios web de las editoriales para leer las reseñas de las últimas novedades y las primeras páginas de los libros, a las cuales las editoriales nos dan acceso para así hacer que nos "enamoremos" de ellos.
Yo, admito, soy una lecto-adicta. A veces no tengo empacho en gastar en libros el dinero que no tengo presupuestado para ello. No tengo automóvil, pero sí una buena pila de libros que he ido acumulando con el paso de los años. Y, lo peor de todo, cuando hay Feria de Libros, me vuelvo loca. Loca, hablando literalmente. Así que, como buena lecto-adicta que ha dado el primer paso, he admitido el problema y de ahora en adelante solo compraré libros que valgan 100% la pena. Es decir, no dejaré de comprarlos, pero sí seré muy juiciosa al hacerlo. No prometo rehabilitarme totalmente de esta mi adicción, pero sí prometo ser más juiciosa a la hora de comprar.
Y bueno, como cuando uno se quiere alejar de algo este más se le pasa cerca de los ojos, hace poco que visité el sitio web de una editorial española, me encontré con esta interesante reseña acerca de un libro que espero comprar en el futuro (por fin, nunca dije que deseara rehabilitarme completamente):



«Dejar de leer es la muerte instantánea. Sería como vivir en un mundo sin oxígeno.»

Al acercarnos a algunas de sus lecturas preferidas, Rosa Montero nos sumerge en un mundo literario propio, íntimo y universal a un tiempo, formado por grandes historias, héroes valientes, monstruos memorables, jóvenes misteriosos o malvados geniales.

En su original recorrido por grandes títulos de la literatura mundial como Las mil y una noches, La Regenta, El corazón de las tinieblas, Lolita o Frankenstein, nos descubre relatos desconocidos, biografías sobrecogedoras y autores excéntricos.

El irrefrenable el amor por la literatura que contienen sus palabras es tan contagioso que este libro, que recoge textos publicados en El País entre 1998 y 2010, se convertirá para muchos en una guía de lectura esencial, alejada de convencionalismos y capaz ofrecer pistas al recién llegado pero también al más avezado lector.