miércoles, 29 de mayo de 2013

"Los gattacas"



"Gattaca" es una película que marcó mi adolescencia. Fue de esas películas que acá en mi casa se ven una, dos, tres, cuatro, cinco, seis...y más veces, porque mi papá tenía una obsesión temporal con dicho film, obsesión que cambió su objeto amoroso cuando, años después, mi papá descubrió otras películas a las que igualmente se ha enganchado con pasión.

Bueno, como les comentaba, "Gattaca" fue de esas películas que he visto mucho. Esta película de tipo futurista trata sobre un grupo de jóvenes, genética e intelectualmente perfectos, que se preparan durante buena parte de su vida para cumplir su misión en la vida: ser una especie de viajeros espaciales.

Durante mucho tiempo mi papá y yo hemos tratado de encontrar este film y por ningún lado lo hemos hallado. Es más, cuando hemos preguntado por él, la mayoría de personas nos escuchan como si estuviéramos hablando en chino.

Hoy, leyendo el periódico El País, volví a recordar la futurista película que encandiló tanto a mi papá. Y es que en el artículo "Jóvenes a la espera", que trata sobre la crisis de desempleo de los españoles menores de 26 año, descubrí el siguiente párrafo que retrata la difícil situación de una arquitecta española que está en paro, de nombre Isabel Mañana, quien se apuntó al deporte y al ejercicio para "matar" el tiempo:

Hace poco, la arquitecta gijonesa Isabel Mañana, ya citada, también empezó a correr con         regularidad, y otros tres días por semana se machaca en el gimnasio. Su hermana les llama cariñosamente, a ella y a sus amigos, “los gattacas”, por aquella película de ciencia ficción (Gattaca) en la que jóvenes, guapos, atléticos, genéticamente perfectos y mentalmente superdotados esperan un día tras otro, sin que les llegue, el destino para el que fueron concebidos: viajar al espacio.
Con este párrafo terminaba el artículo que reflejaba el desazón y la decepción contenida (y a veces no tanto) de miles de jóvenes que no encuentran empleo en España (de acuerdo con el artículo, la cifra de desempleo en este rango de edad alcanza el 55%), problemática social que no solo es europea, sino que también acecha a la juventud latinoamericana.

Yo misma, de alguna forma, soy ejemplo de ello: no tengo un empleo de tiempo completo, sino empleos por horas que no me proveen de seguridad social (pago de mi pensión y de servicios médicos estatales). Aún así, soy afortunada: tengo un empleo, en algo que me gusta, para lo que estoy cualificada y que es de mi área de estudios. Otros, en cambio, no tienen tanta suerte y terminan siendo "los gattacas" de la historia: jóvenes, bien preparados, inteligentes y de buen ver que esperan ansiosamente una oportunidad para demostrar su valía y que, mientras esperan, siguen esforzándose y preparándose, con muchísimo empeño, como si su vida estuviera destinada a la perfección, a pesar de que no hay oportunidad para que lo demuestren. Sí, ellos son“ 'los gattacas' (...) jóvenes, guapos, atléticos, genéticamente perfectos y mentalmente superdotados (que) esperan un día tras otro, sin que les llegue, el destino para el que fueron concebidos: viajar al espacio". Precioso y poético final, de esos capaces de crear lo que yo le llamo "comezón mental" y que perduran porque parecen haber dado con la metáfora perfecta; en este caso, es la metáfora perfecta para describir a todos los jóvenes que, a pesar de sus asombrosas habilidades y su cuasi perfección, pierden años de su vida aguardando lo que por generaciones se ha enseñado que es vivir plenamente: trabajar, ascender socialmente, ganarte tu propio dinero, tener una familia a la que tú mantengas y cumplir con el rito básico de la iniciación en la vida adulta: tener un trabajo y andar en el bolsillo el dinero que tú mismo te has ganado. Sin duda, estos son paradigmas tristes y obsoletos, obsoletos en esta injusta realidad.