miércoles, 15 de febrero de 2012

Seré quien soy...

¿Somos felices? Y si creemos que lo somos, ¿qué tan felices podríamos llegar a ser? Esa es la pregunta que se plantea Gretchen Rubin, autora del libro "Objetivo: Felicidad".



Gretchen Rubin, autora del libro "Objetivo: Felicidad"
Este libro (que por cierto, tenía muchas ganas de leer desde hace varios días) me ha revelado una verdad bastante simple, pero sumamente poderosa y que me abierto los ojos y el pensamiento ante una máxima que no siempre he aplicado a mi vida: No siempre me acepto cómo soy. Estoy tan pendiente de mis errores y de mis defectos, y consumo tanto tiempo mortificándome por mis "fracasos" y por "pulir" mi personalidad que olvido que tengo virtudes que al ser potenciadas me ayudarán a mejorar como persona.

De acuerdo con el libro "Objetivo: Felicidad", si bien es cierto debemos cambiar nuestros malos hábitos y mejorar constantemente, también debemos aprender a aceptarnos, a entender que somos particulares, que no tenemos porqué disfrutar de los mismos gustos que tienen los demás, que no debemos porqué avergonzarnos de no ser cómo los demás quieren que seamos. Debemos disfrutar de ser diferentes, de ser individuos únicos, debemos aceptar nuestras excentricidades y empezar a aceptarnos e iniciar un proyecto de mejoramiento de nosotros que no sea dañino para nuestra autoestima y que vaya en concordancia con nuestra esencia.



Esta verdad tan sencilla me ha impulsado a compartir con ustedes el siguiente listado de própositos y máximas que constituyen lo que he dado por llamar "Manifiesto de aceptación pública a mí misma":

Seré Ruth...

Seré yo misma y me aceptaré tal y cómo soy...
como compradora compulsiva de libros;
como amante de libros light y de libros no tan light;
como fiel admiradora de telenovelas con buena trama y personajes bien caracterizados;
como fanática del romanticismo cursi, dramático y depresivo de las telenovelas coreanas;
como una niña chica en el cuerpo de una chica de veinticinco años que físicamente aparenta tener menos edad;
como una joven que no sale de rumba en la noche, que es hogareña, que no le llama la atención ir al cine, que nunca ve una película dos veces;
como una chica que casi no usa zapatos con tacón alto;
que no se siente impelida a buscar novio o marido solo porque mucha gente a su alrededor piensa que "la está dejando el tren";
que está convencida de que si algo va a llegar, llegará y si no, pues también así será.


Seré Ruth, y no sentiré verguenza de admitir...
que suelo ser muy niñona,


que tengo mis ratos de excentricidad,
que me gustan los conejos,
que a veces tengo miedo a llegar a los treinta años,
que acabo de descubrir mi afición por los libros infantiles,
que suelo ser muy sentimentalona (aunque nunca lo admita),
que me gustan los platos bonitos,
que no me da miedo mostrarme como una mujer inteligente,
que estoy superando mis complejos (porque tengo y he tenido muchos),
que me encanta comprar ropa (aunque eso suene consumista y superficial),
que aunque leo libros "serios" también me gustan los cotilleos sobre la farándula y la moda.


Soy compleja, difícil, a veces demasiado rígida, a veces demasiado cambiante. Soy frágil y muy fuerte a la vez. Desconfiada e ingenua. Atormentada y satisfecha. Seré yo, seré Ruth. Cambiaré lo que haya que cambiar por mi bien y con lo demás conviviré en armonía. Porque es bueno ser excéntrico, un poco loco y extravagante. Eso le pone sabor a la vida.