lunes, 7 de julio de 2014

Sobre mi búsqueda de empleo...



Aclaro, de antemano, que no es que no tenga empleo. Es que estoy buscando uno que sea fijo y con un contrato laboral que me dé más estabilidad. Bueno, en mi búsqueda he enviado currículums por aquí y por allá; he ido a una y otra entrevista de trabajo y ya pasé por una gran cantidad de experiencias a este respecto.

Precisamente, hace poco, me llamaron para ir a una entrevista para un trabajo que para muchos sería un sueño hecho realidad. Creo que con el paso del tiempo he ido madurando: ante esta nueva experiencia no me puse nerviosa, me sentí más confiada y segura y, además, me enfrenté a ella con una actitud positiva (no una actitud vencedora, pero sí positiva). La verdad es que al enfrentar esta entrevista de trabajo, he aprendido lo siguiente:

1. Una entrevista es una conversación, amigable y subjetiva. Te pueden preguntar si te gusta la comida oriental, y tú contestar, a secas, que sí. La pregunta tiene un objetivo (habrá que identificar cuál es) y tu respuesta no necesariamente satisfará a tus interlocutores. Puede que tú estés mejor capacitado para desempeñar el trabajo, que aquel que dijo que le gusta la comida asiática y que le encantaba la empresa y la posición para la cual lo están entrevistando. Al final, el que les gustes o no a tus entrevistadores, puede ser la razón por la que te contraten o no. Así de subjetivo es.

2. Cuando la entrevista es con un panel de personas, prepárate para responder a preguntas sin siquiera respirar.

3. Probablemente respondas "mal" a las preguntas, pero eso no es un indicador fiable de tu idoneidad para el puesto. Tampoco hay que pensar que, necesariamente, contestaste mal porque estabas nervioso. A veces uno contesta de manera incorrecta, simple y sencillamente porque no se acuerda o porque las ideas no están frescas en la cabeza y disponibles para que uno las utilice. Además, hay que ser honestos, a veces te hacen unas preguntas imposibles de imaginar.

4. Para cada entrevista de trabajo uno se prepara diligentemente, lo cual implica investigar cuál es el rubro de la empresa, a qué se dedica y cuál es su objetivo y/o enfoque. No es fácil prepararse para una entrevista de trabajo. Y, a la vez, no es raro que para cada una de ellas, uno se presente a sí mismo como fiel admirador y conocedor de la institución o compañía, como si uno hubiera aplicado únicamente a ella, y no así a otras veinte más. Al final, quien busca empleo tiene devociones que se trastocan y cambian de acuerdo con el trabajo para el que aplica y de acuerdo con la compañía para la que hace la entrevista. Eso es totalmente normal. Es, simple y sencillamente, supervivencia, adaptación al cambio.

5. La vida no se acaba después de una entrevista de trabajo fallida.

6. La manera más real y efectiva de conocer a alguien es, en verdad, conociéndolo. Yendo a su casa.. En una conversación casual. Conociendo su experiencia laboral. Hablando con quienes le tratan. Entonces, se puede saber si la persona es idónea para desempeñar un trabajo específico. Así que no te sientas mal si después de la entrevista de trabajo no te vuelven a llamar. En muchos casos, lo que sucede es que simplemente no te conocen, así que no tuvieron la oportunidad de saber que eras perfecto para ese trabajo.

7. Obtener buenas notas en la Universidad no te asegura el mejor empleo del mundo

8. Después de una entrevista de trabajo puede que te sientas como una chica que espera a que "el amor de su vida" le llame por teléfono después de la primera cita. Mi recomendación ante tal situación: hay que estar preparado para la llamada (es decir, hay que tener el celular encendido), pero no hay que esperanzarse demasiado.

9. Después de una entrevista de trabajo en la que te ha ido pésimo, puede que te sientas deprimido. Bueno, deprimido quizás no, sino que "acabado". Pero en el trayecto de regreso a tu casa después de la entrevista, puede que te encuentres con una bonita chica que, a pesar de su juventud y belleza, está vendiendo celulares en la acera; o veas a un señor en edad laboral vendiendo chicles en los buses. Los verás y pensarás que, sin duda, debes estar agradecido por lo que tienes.

La perfección no existe  y, por tanto, puede que te pases la vida buscando el trabajo perfecto y nunca lo encuentres. Puede que te imagines trabajando en un edificio enorme, con pasamanos de acero cromado y piso de reluciente cerámica...puede que te imagines allí y, a pesar de tanto ensoñación, tu deseo nunca se cumpla. Puede que te imagines haciendo cosas maravillosas, grandes proyectos, tratando con personas interesantes y nunca pase. Por eso es que a veces pensamos y sentimos que las personas equivocadas tienen los trabajos que serían correctos, perfectos para nosotros. Sin duda, la vida no es fácil, ni justa ni perfecta. Así que lo que tenemos que hacer es adaptarnos (al fin y al cabo, a veces no sobrevive el más fuerte, sino el que mejor se adapta), disfrutar lo que tenemos, esforzarnos por vivir cada día  de la mejor manera y, sobre todo, no quejarnos.

Uno nunca sabe los senderos por los que nos lleva el destino. A veces son los mejores; a veces, no tanto. Sin embargo, si nos pasamos quejando todo el camino, jamás lo disfrutaremos y sufriremos por no haber tenido la vida "que nos pertenecía", la existencia que ansiábamos. Y por quejarnos, no disfrutaremos de lo que ya tenemos.

Se me olvidaba: en mi constante búsqueda de empleo he aprendido algo más...Los dilemas existenciales que ineludiblemente surgen con el afán de obtener un empleo, muchas veces no son comprendidos por los demás. A veces, ni por algunos miembros de la familia de quien busca el empleo. Así que si estás desempleado y en algún momento tienes frustración contenida, quieres gritarlo a los cuatro vientos, lloriquear un poco y luego reponerte, te aconsejo que mejor lo publiques en tu blog, se lo cuentes en tus oraciones a Dios o busques a alguien que en verdad te escuche, se ponga en tus zapatos y que sea una persona que entienda que buscar empleo no es nada fácil, que es estresante, a veces te destroza el corazón y te llena de desesperanza. Yo sé lo que es buscar empleo, enviar currículums, prepararte diligentemente para una entrevista, después sufrir cuando no te vuelven a llamar...Sé lo que es, así que, si al igual que yo estás pasando por esto, aprovecho para decirte que no desistas, que busques satisfacción personal en alguna actividad que te encante realizar, que sigas adelante, que cuando te desanimes, llores todo lo que necesites y que después de te limpies las lágrimas y continúes. Te diría que no te sientas avergonzado porque esta situación te quiebre. Con el tiempo me he dado cuenta de que puede que no seamos tan fuertes, emocionalmente, como un roble. Pero podemos ser resistentes como la mala hierba. Al final eso es lo que cuenta. Así que sobrevive, vive y disfruta de lo que tienes. Sé resistente como la mala hierba.