jueves, 3 de octubre de 2013

Trabajo, trabajo...mucho trabajo

Esta y muchas otras ilustraciones, las puedes encontrar aquí

En los últimos días (quizás en las últimas dos o tres semanas) no he posteado en este blog. La razón: he estado trabajando de día y de noche, de lunes a domingo. Así que, cómo se podrán imaginar, me ha quedado tan poco tiempo que no me he podido dar un vueltín por acá, y es que cuando toca trabajar duro hay que hacerlo porque, así como están estos dorados tiempos, la platita siempre hace falta, además de que como soy trabajadora independiente y no tengo un empleo fijo, me toca rebuscarme si quiero ampliar mi experiencia laboral.

Pero bueno, de tener mucho trabajo nadie se puede quejar (así que tampoco lo haré) y esperemos que su servidora por fin, y definitivamente, esté de vuelta por estos confines blogueros. Y bueno, para este nuevo regreso a este mi blog que tenía un tantito abandonado, los invito a leer un artículo inspirador, "chispeante" y con ese humor mordaz que tanto bien no es hace en un fin de semana anodino o en una noche de desvelo y trabajo, como esta durante la cual les escribo. El artículo en cuestión es "Tacones la mala rima", por Eva Hache, una recurrente artículista de la sección de moda del periódico El País.

Como siempre, Eva Hache no decepciona: cínica y mordaz, en su artículo nos cuenta sobre el origen de los tacones (les aseguro que no es nada glamuroso) y de lo difícil que es andar entaconada para una mujer que toma el autobús y que tiene un día ocupada, repleto de actividades.

Es curioso, pero hace unos pocos días (aún antes de leer el artículo que les comento en esta entrada) me había dado cuenta (como quien acaba de descubrir una verdad que siempre estuvo allí, pero de la que nunca se percató) de que es momento de que desista de usar zapatos de tacón. No es que jamás los vaya a usar, o cual feminista recalcitrante asevere que son un engendro del demonio. No, mi resolución implica que privilegie la compra de zapatos más prácticos, de tal modo que destine los zapatos de tacón para aquellas ocasiones en que sean realmente indispensables o en que no me torturen los pies.



En estos tiempos en que las mujeres pasan tan ocupadas y desempeñan tantos roles a la vez, creo que se merecen darse un respiro...o, por lo menos, no esclavizarse a sus zapatos.

Bueno, se me está haciendo tarde...De hecho, ya son la 1:28 a.m., tengo que enviar por correo un documento editado (¿pueden creer que me he llevado varios días corrigiendo dos páginas de texto?) y dentro de seis estaré "al frente del cañón" impartiendo la primera clase de este día, así que será mejor que me vaya despidiendo.

Bye, bye...