lunes, 21 de octubre de 2013

Quiero un huipil

Desde hace algunos días estoy con ganas de comprarme un huipil. Sí, uno guatemalteco o mexicano, procedente de las manos ingeniosas y de la imaginería prolífica de esas mentes que conciben universos de flores tropicales, vivísimas y coloridas, que parecen bullir en los bordados de esta prenda de vestir tan humilde, pero a la vez tan colosalmente rica, barroca.

Sí, quiero un huipil. Aunque la gente al verme por la calle diga que me veo "bien india". Y es que india soy (aunque tenga un ancestro perdido en el tiempo y en esta tierra) cuyo origen exacto no se sabe, pero del cual sí se conoce que no era de por estas tierras. Quiero vestir un huipil y salir con él a la calle, así como los palestinos portan orgullosos sus pañuelos palestinos. Porque la ropa es y será siempre una declaración de principios. Los míos, mis principios, están muy claros. Así que muy al estilo de Frida Kahlo (por cierto que me parezco a ella, si hasta tengo esas cejas teatralmente peludas) también quiero vestir con policromías y manta, con bordados y colores, con pájaros retozonos y patrones cubistas, con tonos de mi tierra y con flores embriagadas de vitalidad. Sin duda, y tal como dije antes, quiero un huipil. ¿Alguien sabe en dónde puedo conseguir uno, aquí en El Salvador?

Acá los dejo con algunos ejemplos de los que me encantaría portar con orgullo:








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