lunes, 24 de diciembre de 2012

Las edades de Josephine

Al vivir pensamos, ingenua e inconscientemente, que lo único que existe es lo que conocemos, lo que existe durante la época en que vivimos. Sin embargo, olvidamos que antes de nosotros hubo millones de hombres, mujeres, ancianos y niños que vivieron, soñaron, amaron e hicieron cosas grandiosas e inusuales. Hoy, estos seres humanos que vivieron tan intensamente, han caído en el olvido. Uno de esos interesantes personajes, es Josephine Baker, una artista afroamericana de cuya vida escribe Eduardo Galeano, en el fragmento que les presento a continuación:

A los nueve años, trabaja limpiando casa en Saint Luis, a orillas del Mississipi.

A los diez, empieza a bailar, por monedas, en las calles. A los treces, se casa.

A los quince, otra vez. Del primer marido, no le queda ni siquiera un mal recuerdo. Del segundo, guarda el apellido, porque le gusta cómo suena.

A los diecisiete, Josephine Baker baila charleston en Broadway.

A los dieciocho, cruza el Atlántico y conquista París.

La Venus negra aparece desnuda en el escenario, sin más ropa que un cinturón de bananas.


A los veintiuno, su rara mezcla de payasa y mujer fatal la convierte en la vedette más admirada y mejor pagada de toda Europa.

 
 

A los veinticuatro, es la mujer más fotografiada del planeta. Pablo Picasso, arrodillado, la pinta. Por parecerse a ella, las pálidas damiselas de París se frotan con crema de nuez, que oscurece la piel.


A los treinta, tiene problemas en algunos hoteles, porque viaja acompañada por un chimpancé, una serpiente, una cabra, dos loros, varios peces, tres gatos, siete perros, una leoparda llamada Chiquita, que luce collar de diamantes, y un cerdito, Albert, que ella baña con perfume Je reviens, de Worth.


A los cuarenta, recibe la Legión de Honor por sus servicios a la resitencia francesa durante la ocupación nazi. A los cuarenta y uno, cuando ya va por el cuarto marido, adopta doce niños de diversos colores y diversos lugares, que ella llama mi "tribu del arcoiris".

A los cuarenta y cinco, regresa a los Estados Unidos. Exige que a sus espectáculos asistan todos mezclados, blancos y negros. Si no, no actúa.

A los cincuenta y siete, comparte el estrado con Martin Luther King y habla contra la discriminación racial ante la inmensa Marcha sobre Washington. A los sesenta y ocho, se recupera de una estrepitosa bancarrota y celebra, en el teatro Bobino de París, su medio siglo de actuación en este mundo.

Y se va.

Jamás había escuchado hablar de Josephine Baker, pero después el resumen de su vida que hace de ella Galeano, inicié mi propia investigación sobre ella y no pude dejar de asombrarme ante una mujer tremendamente sensual para la época, no atada a los esquemas y convencionalismo, espía para la resistencia francesa y, casi al final de su vida, luchadora por los derechos civiles. Además de ello, la olvidada Josephine Baker fue la primera celebridad que puso de moda el adoptar muchos niños de diferentes origenes (sobre ello trata el siguiente artículo del New York, titulado "Hungry Heart"), lo cual supuso todo un acontecimiento del que todavía hay constancia gracias a fotos como las siguientes, que se pueden encontrar en Internet:




 
 
Josephine Baker...bella, famosa, extravagante, erótica, espía, mamá de su "tribu del arcoirís", artista...Eso y más fue esta mujer que hizo historia.

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