jueves, 13 de febrero de 2014

Atrás ha quedado el tiempo en que las niñitas jugaban con muñecas de trapo que ellas mismas cosían o que sus madres y abuelitas les hacían. Ahora todo es muy plástico, desde el material de los juguetes, hasta el concepto de diversión que tenemos: ahora no solo importa el placer de jugar, sino que se juegue con la muñeca de moda, con la más sexy, con la que aparece en la televisión...jugar es, y debiera ser, un arte, una forma de aprender y de conocer el mundo, aislado de las estrategias mercantiles y el afán.

También debiera dejarse atrás la idea de que los adultos ya no usan juguetes o no gustan de ellos. Cuando vemos a pseudo adultos en el transporte público, en mis clases o en restaurantes, tecleando afanosos sus lujosos celulares no dejo de pensar que "esos niños están entretenidos con sus juguetitos".

Los juguetes también pueden ser, además de artículos de ocio, verdaderas joyas de arte, piezas maestras, objetos para guardarse y exhibirse, de esos que uno solo toca con las manos limpias y observa con la mirada extasiada.

Así son los muñecos de tela de Nadya, una talentosa ucraniana de manos hábiles y abuelos artesanos que crea mundos e historias maravillosos con cada muñeco que diseña y da vida con sus propias manos. De su blog he extraído la siguiente muestra de su trabajo, preciosista y original: