Bueno, pero, ¿por qué estoy hablando de tatuajes? Porque encontré una noticia en Internet sobre una chica belga de 18 años que está demandando a su tatuador por tatuarle 56 estrellas en uno de los lados de su rostro.
La chica aduce que solo quería tres estrellas (al lado de uno de sus ojos) y que en un momento de la sesión se durmió (váis a creer eso) y que al despertar se dio cuenta de la terrible equivocación.
Por su parte, el tatuador asegura que no hay ninguna confusión, que entendió perfectamente los deseos de su cliente y que obró de acuerdo a lo que ella pidió.
Sea como sea, la chica ahora pide una indemnización. Independiente de quien tenga la razón, es importantísimo estar seguros de los tatuajes que deseamos plasmar en nuestra piel. Ojo, que no es que esté en contra de los tatuajes. Solamente pienso que requiere de una meticulosa planificación para que el resultado sea el deseado y la opción por tatuarse no se convierta, en el futuro, en una decisión de la cual arrepentirse.